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Los sistemas de cerrajería más frecuentes en los hogares

Cuando una cerradura se encuentra en las condiciones ideales y además la misma es de gran calidad representa uno de los medios más seguros para proteger todo tipo de infraestructura prescindiendo de la necesidad e instalar otros medios de seguridad.

La función principal de la cerradura es la de fijar férreamente la puerta al marco de la misma, permitiendo que estos elementos solo se separen cuando su mecanismo es desactivado a través de una llave. Este funcionamiento previamente explicado continúa siendo el principio de muchas de las cerraduras modernas que añaden nuevas características innovadoras y de última tecnología.

Muchas personas optan por realizar combinaciones de cerraduras y sistemas de seguridad para aumentar el nivel de protección de sus oficinas o residencias, por lo que a continuación te describiremos los principales tipos de sistemas de cerrajería.

Las cerraduras de perfil europeo

Las cerraduras cilíndricas también conocidas como perfil europeo son quizás el modelo más famoso de cerradura ya que es posible encontrar las mismas en prácticamente todas las viviendas. Este tipo de cerradura tiene una disposición circunferencia en la cual emerge un cilindro para la introducción del elemento que permite la apertura de la cerradura, la llave.

Esta es una cerradura muy básica que, si bien ofrece un excelente control y brinda una notable facilidad de uso, carece de un alto nivel de protección, por lo que se prefieren modelos más complejos y de alta seguridad.

Cerraduras Empotradas

Otro de los modelos baratos y muy utilizados de cerraduras son los ejemplares embutidos, también conocidas como cerraduras empotradas, las cuales brindan una estética sutil a la puerta ya que se encuentran instaladas dentro de la misma y solo se visualiza el cilindro externo e interno.

No es recomendable instalar las cerraduras empotradas convencionales ya que han demostrado muchas falencias y debilidades importantes, no obstante, los modelos empotrados con sistemas de anti-bumping y antirrobo si son muy recomendados.

Cerraduras Multipunto

A medida que se necesitaban mejores cerraduras se aposto por aumentar la cantidad de anclajes que poseía la cerradura con la puerta, de esta forma se idearon las cerraduras multipuntos, los cuales añaden un sistema complejo de apertura que acciona de forma coordinada todos los 3 o más puntos de anclaje al girar la llave para que la puerta pueda abrirse o cerrarse.

Al añadir una mayor cantidad de puntos de unión entre la puerta y la cerradura se incrementa exponencialmente la resistencia de la misma por lo que no cede ante los intentos de los ladrones para forzar la puerta.

Cerraduras de sobreponer

Cuando no se desea realizar perforaciones ni agujeros a la puerta del hogar se opta por la instalación de las cerraduras de sobreponer, las cuales son montadas sobre la superficie interna de la puerta y todo el mecanismo de la misma es fácilmente visible por dicho lado, sin embargo, del lado externo es imposible determinar la presencia de la cerradura.

Los fabricantes de cerraduras de sobreponer suelen complementar sus modelos con sistemas anti-palanca, lo cual incrementa estupendamente la seguridad de este tipo de cerraduras.

Cerraduras digitales

Si bien durante sus inicios muchos estuvieron escépticos ante la aparición de las cerraduras digitales y electrónicas, actualmente se consideran que las mismas representan una de las opciones más seguras para la protección de infraestructuras.

Con el termino de cerraduras digitales engloban diferentes modelos de cerraduras ya que las mismas pueden ofrecer diferentes sistemas modernos de apertura como el reconocimiento de huellas o tarjetas de identificación, así como también las actuales cerraduras inteligentes que pueden ser activadas mediante los smartphones.

Todos estos modelos de cerraduras presentan evidentemente sus ventajas y desventajas, por lo que es necesario analizar qué tipo de características necesitamos en nuestro hogar y siempre resulta favorable contar con la asesoría de un cerrajero experto para elegir el mejor sistema de cerrajería que proteja nuestro hogar.

TRUCOS DE LOS LADRONES PARA ABRIR PUERTAS

¿Quién no se ha preguntado alguna vez cuales son los trucos de los ladrones para abrir las puertas? Y es que es algo que a todos nos preocupa, sobre todo en ciertos momentos de nuestras vidas en los que por alguna razón nos sentimos más inseguros, aunque sea por una cuestión irracional de ataque de pánico general en nuestras vidas. Nuestro domicilio es el sitio más seguro para cada uno de nosotros, nuestro hogar, nuestro refugio, y por este motivo es donde más seguros deberíamos sentirnos siempre.

En estos momentos en los que nos surge esta incertidumbre, aunque no venga por ningún motivo racional, ni nos haya pasado nada por lo que tengamos motivos para pensar que pueden forzarnos la cerradura, es cuando nos entra la necesidad de saber las técnicas que utilizan los ladrones para abrir las cerraduras, para así, una vez informados, saber cómo podemos hacer de nuestro hogar un bunker inaccesible para todo indeseado.

Conocer las técnicas que utilizan los ladrones para abrir las puertas nos ayuda a estar prevenidos, y lo que es más importante, a poner todas las trabas que estén a nuestro alcance para ponérselos más complicado, y que les sea prácticamente imposible acceder a nuestras viviendas.

Los trucos o métodos más utilizados por los ladrones para abrir las puertas básicamente siguen siendo los de siempre, aunque sí es cierto que han tenido que ir actualizan y mejorando sus técnicas para adaptarse a los nuevos avances que han ido surgiendo en cuanto a seguridad del hogar, ya que, por suerte para todos nosotros, cada vez lo tienen más difícil gracias a las nuevas cerraduras y puertas de alta seguridad.

Podemos hablar del método bumping. Con esta técnica lo que pretenden es hacer saltar nuestro bombín, por desgracia es un método bastante fácil si se tiene un poco de práctica. Se realiza con una llave maestra, o llave bumping, introduciendo esta llave en la cerradura, y dándole un golpe seco con una especie de mazo de goma, el bombín de la cerradura salta, y permite abrir nuestra puerta. Si bien es cierto, es un método que cada vez pone más trabas a los ladrones, ya que la llave bumping ya no se vende en tiendas a cualquiera, aunque si se puede encontrar por internet. Por ello recomendamos el asesoramiento de un cerrajero para instalar un sistema que no permita abrir nuestra puerta por este método. Existen cerraduras antibumping que protegerán el acceso indeseado a nuestro domicilio.

Otra de las técnicas más utilizadas es por medio de ganzúas, se trata de manipular el mecanismo interno de bloqueo del bombín, tal y como lo haría nuestra llave, mediante ganzúas y llave de tensión. Este kit de ganzúas es fácil de adquirir, aunque es cierto que no cualquiera conseguiría abrir la puerta aun teniendo las herramientas adecuadas ya que requiere mucha práctica. De la misma manera recomendamos asesorarnos por un cerrajero profesional, para que nos indique qué medidas tomar en nuestra puerta o cerradura, para evitar que nuestra puerta sea abierta mediante este método.

Por medio de un imán, este método solo funcionaría si nos dejamos las llaves puestas, con la llave metida en su sitio en el interior del domicilio y la ayuda de un imán potente desde el exterior, se puede conseguir girar la llave desde fuera. Para que esto no pueda suceder, lo único que tenemos que hacer es no dejar las llaves puestas en la cerradura, y con ello evitaremos que se pueda abrir la puerta por este método, además de consultar con nuestro cerrajero para que nos de las indicaciones oportunas frente a este modo de apertura de puertas por amantes de lo ajeno.

Método impresioning, este es quizás el menos conocido, pero existir, existe. Mediante una fina lámina de aluminio deformable que se moldea con facilidad a base de pequeños movimientos, se realizará una impresión exacta de las muescas del interior de la cerradura, con la que podrán fabricar una copia de la llave en el momento. Igualmente, dejarte asesorar por un profesional de la cerrajería es la mejor opción para evitar ser robado utilizando este método para abrir nuestra puerta.

Estos son los métodos más comunes, los más utilizados, pero lo cierto es que la picaresca es infinita, y los amantes de lo ajeno se buscan las habichuelas para conseguir lo que quieren, o al menos intentarlo, de las formas más insospechables e inimaginables del mundo. Por este motivo, debemos estar preparados, porque aunque lo normal es que nadie intente robarnos, alguna vez nos puede tocar. La mejor forma de estar preparados y evitarlo es teniendo un buen sistema de seguridad, o reforzando los mecanismos de seguridad con los que contamos, y para ello lo más adecuado es pedir consejo a un cerrajero profesional.

Funcionamiento de una cerradura

Conocer el funcionamiento de una cerradura es, cuando menos, un dato interesante. Pero si necesitas reparar una avería o intentar desatascarla, más que una mera curiosidad, es un asunto indispensable para poder trabajar con seguridad y evitar que por error, termines dañándola irremediablemente.

Por otra parte, al conocer los principios de funcionamiento de estos dispositivos, podrás hacer un mejor uso y entenderás cómo y por qué es necesario hacerles cierto mantenimiento periódico. Además, de este modo podrás determinar con precisión el grado de seguridad que te brinda la cerradura que tienes instalada en casa y decidir si, en definitiva, es el tipo de cerradura que realmente necesitas.

¿Cuál es el origen de la cerradura?

Conviene repasa la historia de las cerraduras y remontarnos a sus orígenes. A pesar de que no se sabe a ciencia cierta la fecha exacta de su invención, los primeros datos apuntan que las primeras cerraduras datan del año 2500 a.C. y fueron utilizadas en Asia Central. Obviamente se trataba de mecanismos muy simples y primitivos, pero nos permiten aseverar que la protección de los bienes y personas era ya un motivo de preocupación en las civilizaciones antiguas.

Estos primeros modelos de cerradura siguieron en uso, con pocas modificaciones hasta aproximadamente el año 500 a.C., cuando fueron sustituidas por otros sistemas más parecidos a los que conocemos en la actualidad. Aunque a simple vista no sea evidente esta similitud, el funcionamiento de sus mecanismos fue el origen de las cerraduras tal como las conocemos en la actualidad.

Desarrollo de la cerradura a lo largo de la historia

Las primeras cerraduras no eran más que pasadores de madera que se desplazaban mediante una guía y se colocaban en la parte posterior de las puertas.

Pero fue necesario esperar hasta el siglo XV para que se fabricaran las primeras cerraduras metálicas, esto debido a los avances en las labores de forja y herrería y también a las necesidades de sistemas de seguridad más efectivos. Estos mecanismos eran mucho más complejos y se cree que su uso mayoritario correspondió a los monasterios y encomiendas. Quizás por eso es que se les conoce como llave guardiana. Este sistema contaba con una especie de llave, fabricada en madera, que lleva talladas unas ranuras. En uno de sus extremos tenía unas prolongaciones de metal que empalmaban con unos pines de metal que estaban dispuestos en el interior del cuerpo de la cerradura. Cuando se giraba la llave, los extremos de esta encajaban en los pines y liberaban el mecanismo de cierre.

Aún transcurrieron unos muchos años, hasta que hacia finales del siglo XVIII apareció en Inglaterra un sistema de seguridad más tecnificado. Los artífices de este progreso fueron Linus Yale y su hijo quienes desarrollaron el modelo de tambor de pines y las cerraduras de combinación, respectivamente. El vástago, fiel heredero del oficio del padre, obtuvo en 1851 la patente de la primera cerradura para bancos. Sus investigaciones y pruebas le llevaron a crear, en 1862, la primera cerradura de combinación, llamada también de cuadrante secreto.

Cabe destacar los grandes avances que a lo largo del siglo XIX se lograron en materia de seguridad. La creación y perfeccionamiento de los cerrojos de palanca, los de dientes de clavija y los cilíndricos fueron innovaciones que se dieron en el transcurso de esos años.

¿Cómo funciona una cerradura?

Para entender el funcionamiento de una cerradura es indispensable conocer primero cuáles son sus partes. En primer lugar encontramos una pieza de hierro que contiene todo el mecanismo y recibe el nombre de palastro. Pero la pieza más visible y sobre la cual recae la responsabilidad de impedir que la puerta se abra es el resbalón. Este sobresale del marco de la puerta y en su cara interna, es decir la que da al interior del espacio que se desea resguardar presenta una superficie plana. Por el contrario, el lado exterior es inclinado y se encaje en un agujero en el marco de una puerta. Así, al intentar abrirla, el resbalón lo impide, pues actúa como un pasador. El resbalón está conectado a un pequeño muelle que lo recoge cuando se introduce la llave que acciona el muelle, permitiendo la apertura de la puerta.

La llave debe insertarse en un cilindro de metal que usualmente está situado en el centro de la cerradura (en los modelos convencionales). Este cilindro puede girar dentro del tambor y su perfil tiene varias perforaciones, cada una de las cuales posee una clavija que se divide en dos partes: el perno y el contraperno. Cuando se introduce la llave adecuada, estas partes son empujadas hacia arriba por un muelle situado en la parte superior. En caso contrario la clavija no permite que el cilindro gire, impidiendo de este modo que la puerta se abra.

Esto sucede porque el perno o el contraperno tropiezan con la línea de corte. La longitud de los contrapernos varía, pues depende de la profundidad de los dientes o serretas de la llave.

En resumen, para que las partes internas de una cerradura puedan accionarse es necesario que se utilice la llave que corresponde a ese cilindro, es decir, que tenga el dibujo o los dientes que calcen exactamente con los pernos y contrapernos.

Otras partes de las cerraduras

Además de las partes fundamentales que hemos mencionado, el mecanismo de una cerradura es un poco más complejo e incluye otras zonas que también cumplen un rol importante para el funcionamiento de estos elementos:

Tambor: Es una pieza que se inserta en el cuerpo de la cerradura, que posee una ranura llamada ojo de la cerradura o estría. A través de este agujero se introduce la llave en el tambor.

Pomo: También se le conoce como manija o tirador, y es la parte de la cerradura que podemos sujetar con la mano para girar el mecanismo o tirar de la puerta para abrirla. Solo se libera su movimiento cuando el mecanismo de cierre ha sido liberado.

Cilindro: aunque ya hemos mencionado esta pieza, tal vez aún no te quede muy claro de qué estamos hablando. Se trata del bombín, y es una pieza cilíndrica y  alargada, cuya longitud es un poco superior a la de la llave que en él se inserta. La ranura que posee el cilindro se llama bocallave.

Bocallave: Es el orificio donde se inserta la llave, para poder activar el mecanismo de apertura de la puerta.

Cerradero: Si te fijas en el marco de la puerta, cuando está abierta, podrás observar una placa metálica con un orificio. Es allí donde se aloja el resbalón o pestillo, cuando está extendido.

Llave: es el dispositivo que permite accionar las piezas del interior de la cerradura, y varía de acuerdo al tipo de mecanismo. Existen muchos tipos de llave, pero las más comunes son:

  • Llave convencional
  • Llave de sierra o serreta
  • Llave de seguridad
  • Llave de paleta o paletón
  • Llave de pompa
  • Llave cruciforme

Cada una de las partes que conforman una cerradura desempeñan un papel específico para garantizar la seguridad y el adecuado funcionamiento del mecanismo. Se trata de un conjunto preciso, que debe calzar perfectamente, para que todos los engranajes se bloqueen o liberen, permitiendo controlar la apertura o cierre de las puertas.

El mantenimiento adecuado de las cerraduras es indispensable para que el sistema funcione sin contratiempos y no nos veamos en la penosa circunstancia de encontrarnos con una llave atascada o, pero aún, rota, dentro de la cerradura. Por eso conviene limpiar y lubricar el mecanismo, usando productos específicos para estos fines, como el grafito en polvo.

Asimismo hay que evitar tirar de la puerta con la llave encajada en el cilindro. Para abrirla lo recomendable es liberar los pernos o clavijas con la llave y empujar o halar la puerta con el pomo o manija, pues en caso contrario estaremos usando la llave como palanca y debilitándola.

Por otra parte, lo más recomendable es guardar las llaves originales y hacer duplicados para el uso diario. De esta manera tendremos un patrón más preciso al momento de necesitar un duplicado. Recuerda que las copias imitan el dibujo de los dientes de las llaves, y tras sucesivas copias del patrón hechas a partir de duplicados, este puede alterarse sutilmente e impedir el correcto encaje de la llave en la cerradura.

Asegúrate también de que la puerta esté perfectamente alineada, sin rozar el suelo o el marco, y que la cerradura encaje en el marco sin dificultad. Sobre todo cuando se trata de puertas de madera, es habitual que se expandan o compriman por los cambios atmosféricos y cualquier forzamiento terminará afectando el funcionamiento de la cerradura.

Es muy importante que si notas que la llave se traba o le cuesta girar, contactes cuanto antes a un cerrajero especializado para que revise la cerradura y detecte cualquier problema. En ocasiones bastará con hacer un nuevo duplicado de la llave o ajustar las bisagras y alineación de la puerta. En la medida en que continúes utilizando la llave y forzándola para abrir tu puerta se incrementan las posibilidades de que la llave se rompa dentro de la cerradura o quede trabada.

Ante cualquier inconveniente o avería con las cerraduras, o si has perdido tus llaves o deseas cambiar el mecanismo de cierre, consulta siempre con técnicos especializados que puedan ofrecerte una solución garantizada y fiable, que se adapte a tus necesidades y presupuesto. En cuestiones de seguridad no conviene dejar nada al azar ni actuar de manera imprudente. A fin de cuentas, es mucho lo que está en juego.

Tipos de bisagras

En el listado a continuación, os presentaremos un repertorio de los tipos de bisagras más comunes que podréis conseguir en el mercado. Esperamos que aquellos que desconozcáis acerca del tema podáis adquirir más conocimiento a la hora de escoger.

¿Qué es una bisagra?

Es un sistema que consiste en dos piezas unidas a través de un eje, el cual permite que ambas partes puedan girar sin separarse. Normalmente son utilizadas en las puertas y algunos muebles, pero también tienen otras funciones. A continuación, os vamos a mostrar los diferentes tipos de bisagras

Bisagras de libro

Estas son las más conocidas y las más comunes, además de ser muy fáciles de manipular y ser utilizadas por muchos objetos. Dentro de estos tipos de bisagras se encuentran subtipos entre las cuales se destacan modelos como las cincadas, las rústicas, las de latón, entre otras.

No importa el modelo, estos tipos de bisagras se destacan por abrirse en forma de libro. Otra característica es que se atornillan rápido y sencillamente a la madera. Así se podrán unir dos partes sin problema.

Estos tipos de bisagras trabajan fácilmente y siempre darán buenos resultados.

Bisagras de piano

Estos tipos de bisagras son similares a las de libro, pero, como poseen un mayor tamaño, necesitan más tornillos, lo que las hace más resistentes. Al ser tan grandes, a veces requeriréis el uso de unas tijeras especiales para recortarlas, o incluso una sierra de metal, pero todo depende del material.

Bisagras desmontables

Aunque no son las más utilizadas, estos tipos de bisagras son conocidas por ofrecer mayor comodidad, gracias a que dan la opción de montar y desmontarlas las veces que queráis sin tener que remover ninguno de los tornillos.

Bisagras de Pernio

Para estos tipos de bisagras os recomendamos que busquéis la ayuda de un profesional, ya que instalarlas no es nada fácil. Son usadas, principalmente, en puertas y ventanas. Si os decidís por ponerlas por vuestra cuenta, recordad que tendréis que pasar un tiempo largo intentando ajustarlas correctamente.

Para cajear este tipo de bisagras, podréis utilizar maquinaria, como una fresadora, o a través de un formón, pero depende de las herramientas del cerrajero que contratéis. De ambas formas es posible ser instalada.

Bisagras invisibles

También conocidas como bisagras ocultas, estos tipos de bisagras son excelentes para unir dos tableros y lograr que se abran como un libro.

Bisagras de doble acción

Son solo utilizadas en puertas de doble apertura y muy fáciles de instalar. Si tenéis algún lugar en vuestro negocio o vivienda que necesite de una puerta que abra tanto desde adentro como desde afuera, considerad vuestro espacio, contratad a un cerrajero de confianza y os recomendamos que utilicéis estos tipos de bisagras.

Bisagras de cazoleta

Estos tipos de bisagras son utilizadas con frecuencia en los muebles de la cocina, ya que son prácticas y no son visibles en el exterior. Si queréis un ejemplo, revisad los muebles de vuestra cocina para que conozcáis esta variedad de bisagras.

Entre las ventajas de estos tipos de bisagras se encuentran, por una parte, que poseen un ángulo de apertura amplio que puede ser regulado, y a partir de cierto punto de vista pueden cerrarse por su cuenta.

Pero, entre las desventajas están que estos tipos de bisagras son muy difíciles de instalar, ya que son complejas; las dos partes de la unión deben de quedar perfectamente encajadas, si esto no ocurre, la bisagra no funcionará correctamente y el mueble no abrirá ni cerrará como debería.

Entre los modelos de estos tipos de bisagras están: bisagra de cazoleta recta; bisagra súper acodada; y la bisagra acodada.

Bisagras de superficie

Funcionan de la misma forma que el anterior, pero estos tipos de bisagras poseen la ventaja de que no necesitáis realizar ningún fresado para instalarlas, lo que los hace más fáciles de poner. Aun así, no son mejores que los anteriores, ya que las empresas todavía prefieren las bisagras de cazoletas.

Si utilizáis tornillos simples y sois cuidadoso, podréis unir dos partes de un mueble sin problema utilizando estos tipos de bisagras. Por esto, y si sois fanático del bricolaje y queréis hacer las cosas más fáciles, esta variedad os servirá mejor.

Bisagras para vidrio

Estos tipos de bisagras poseen una forma de U, la cual está encargada de sujetar el cristal. Para que este no se caiga de la puerta al ser instalada, es necesario utilizar uno a varios tornillos fuertes que hagan vuestro trabajo más fácil.

Otras bisagras

A parte de todos los tipos de bisagras mencionados en esta lista, existen muchas otras en el mercado para escoger. Quizás no sean tan conocidas o usadas, y tampoco sean fáciles de conseguir. Pero si necesitáis otro tipo, siempre podréis acudir con un cerrajero profesional o cualquiera que os pueda proveer esa información.